miércoles, 25 de abril de 2012

VICTORINO. NI ALIMAÑAS NI CORDEROS, SIMPLEMENTE TOROS

Martes 24 de abril de 2012. Plaza de Toros de Sevilla. 13º festejo del abono

Iván Fandiño. Foto J. M. R.
Victorino Martín presentó hasta diez reses en la Plaza de Sevilla, cuatro fueron devueltas por los veterinarios, dos por haberse astillado los pitones y otras dos por "falta de conformación zootécnica para la categoría de la plaza", es decir, por falta de trapío. Finalmente se aprobaron seis y se dejaron en los corrales dos sobreros del Conde de la Maza. El primero de Victorino no correspondía con la estampa típica de los toros de la casa, no estaba muy degollado, quizá un poco más Santa Coloma que Albaserrada, anovillado pero con cierta presencia por ser veletito. El segundo en tipo, con poco morrillo, degollado, cabeza alargada, cara de rata,  pero demasiado junto de sienes y con poca cara, además flojo de remos. El tercero fue el toro de la corrida, un cinqueño en tipo y con cuajo que lucía en la plaza. El cuarto un cuatreño poco hecho, abierto de cuerna. El quinto otro cuatreño cuajado y bien rematado. El sexto, en tipo y bonito.Por lo tanto en general, una corrida de toros de desigual presentación, en la que echamos de menos algo más de presencia en algunos toros.  

Han embestido todos, unos con más clase y fuerza que otros. Excepto el segundo que era flojo, han sido toros que han mantenido el interés durante la lidia. Bueno nos han parecido el tercero y un punto menos el quinto, ambos cayeron en manos de Iván Fandiño. Han humillado, bajado la cara, arrastrado el hocico y de cuantas formas queramos llamarle a una forma de embestir que nada tiene que ver con la nobleza pastueña y falta de emoción de los toros de los días pasados ya que a si no se les llevaba largo, embebidos en la muleta y se mandaba sobre ellos se volvían tobilleros y buscaban los pies. Esto no es un defecto, como algunos creen, sino síntoma de bravura, fiereza y codicia en querer hacer presa, que es lo que tiene que querer un animal agresivo por definición. Por otra parte, estos toros embisten casi siempre al paso, galopan poco y pueden dar la impresión de que se van parando. Es difícil estar delante de ellos solo acompañando la embestida mientras pasan, hace falta mucho mando y temple para dominarlos con la muleta.

Como decimos, Iván Fandiño ha tenido la suerte de dar con los mejores toros de la corrida. El primero entró bien a la primera vara aunque se empleó poco y casi nada en la segunda. En la muleta embistió con mucha fijeza y humillado por el pitón derecho pero con el izquierdo repartía más navajazos que un sirlero. Lo mató de una estocada trasera y salió a saludar al tercio.

El segundo toro ya hemos dicho que era flojito de remos, tenía solo media embestida, además se revolvía buscando los tobillos. David Mora aguantó las tarascadas y puntadas del toro colocandose siempre muy cruzado para intentar arrancar los pases uno a uno. Mató de estocada delantera y descabelló. 

El tercero fue un toro bravo que le pidió a Fandiño la documentación. Ya demostró clase saliendo con codicia tras el capote después de la primera vara, de empujar sin mover la cara cuando lo picaban por segunda vez y por volver a salir del caballo siguiendo los engaños. Era un toro exigente, David Mora lo comprobó cuando intentó hacer un quite chicuelinas y resultó algo apurado. En banderillas esperó y cortó los viajes cuando ya tenía cerca a los banderilleros. Fandiño lo toreó fundamentalmente por el izquierdo y dándole distancia, llevándoselo al platillo desde el principio de la faena. Resultó la faena del gusto del público porque había emoción pero faltó algo de acoplamiento ya que el vizcaíno no mandó del todo sobre la embestida, no fue capaz de imponer un mayor desplazamiento al toro y se quedaba sin sitio para ligar los pases, por lo que tenía que rectificar su posición dando dos o tres pasitos para atrás. Mató de una gran estocada y se le premió con una oreja. 

Al cuarto lo recibió David Mora con un afarolado de rodillas en el tercio, lo recogió con la capa y le aplicó unas verónicas vibrantes para seguir con la capa a una mano hasta lograr parar al toro. Sale el toro de la primera vara tras el capote al paso y es tardo al tomar la segunda. Fernández Pineda, que actuaba de sobresaliente  realiza un quite, dos verónicas algo aceleradas, que no brillan, pero remata muy bien con media. Como todo sus hermanos, el de Victorino se para y espera en banderillas.  David Mora lo cita largo pero las tandas no duran porque el toro tiende a embestir andando y a pararse. Mora intenta provocar la repetición de embestidas cruzándose de nuevo una barbaridad al pitón contrario. Pincha antes de logar una estocada. Algunso aplausos. 

El quito toro fue el otro bueno de la tarde, pero ya hemos dicho que un punto por debajo del anterior.  De salida lo sacó Fandiño a los medios con verónicas de lidiador más que de estilista. Es lo que precisaba el toro, que echaba las manos por delante y no quería pasar. No lució en varas a pesar de que menearon mucho el caballo. La primera fue trasera y la segunda bien agarrada pero sin darle mucho. Salió del caballo sin embestir y con cierta flojedad. Se aploma en banderillas, espera y corta pero la cuadrilla logra poner tres buenos pares y se desmontera para agradecer la ovación del público. Inicia Fandiño la faena al natural pero el toro le toca el engaño, hasta le rompe la ayuda. Con la derecha mejora la faena del torero. En general está bien, por encima del animal, que no plantea las dificultades de la bravura del tercero. Mata de una buene estocada y hay petición. Como el presidente no concede la oreja se le premia con una vuelta al ruedo y una segunda más para escarnio de la presidencia mas que por los méritos del torero. 

Al sexto intentan lucirlo en el caballo y le ponen una primera vara en su sitio pero que dura mucho. La segunda cae baja. Fandiño hace un quite, de frente por detrás. Replica Mora con dos verónicas y la media. Para ser un mano a mano es el primer y único síntoma de competencia entre ambos matadores. El tercio de banderillas pasa con discreción y el de muleta va a menos hasta perder su interés. 

Termina la corrida con la sensación de que hemos visto toros bravos y toreros capaces. Aunque no ha sido una corrida de relumbrón, si ha sido un espectáculo digno, con interés. Además se ha desarrollado con agilidad, sin darnos la sensación de pesadez ni de la lentitud plastosa de días atrás.
  
Puedes ver las fotos de la tarde desde los siguientes enlaces:

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